Acabo de revisar las últimas cifras del PIB para el cuarto trimestre de 2025 y, honestamente, no son buenas. El crecimiento fue de solo 0.7 por ciento, cuando los economistas esperaban cerca del 1.4-1.5 por ciento. Eso es un fallo bastante severo y muestra una desaceleración enorme respecto al 4.4 por ciento que vimos en el trimestre anterior.



Para el año completo bajo el segundo mandato de Trump, eso sitúa el crecimiento anual en 2.1 por ciento. Para ponerlo en perspectiva, el último año de Biden tuvo un crecimiento del 2.8 por ciento. Así que sí, la imagen del PIB es definitivamente más débil de lo que a la gente le gustaría.

Pero aquí está la cosa: el gasto del consumidor es realmente la historia aquí. Cayó a solo 2 por ciento de crecimiento en el cuarto trimestre, desde el 3.5 por ciento en el tercer trimestre. Eso es una desaceleración significativa, y la economista Heather Long señala que el cierre del gobierno realmente afectó las cosas. Cuando el gasto federal se reduce en un 16.7 por ciento, eso va a restar aproximadamente 1.16 por ciento al PIB. No se puede ignorar ese tipo de arrastre.

Luego están los aranceles de Trump creando fricción sin realmente mover la aguja en la reducción de importaciones como se suponía. Mientras tanto, el crecimiento del empleo sigue débil, lo que significa que la gente tiene menos confianza para gastar. Todo esto se acumula.

En cuanto a la inflación, la inflación subyacente fue del 0.4 por ciento en enero, situando la tasa anual en 3.1 por ciento. Más alta de lo ideal, pero al menos coincidió con las expectativas. La verdadera preocupación es lo que viene después. El analista financiero Sonu Varghese señaló algo importante: los datos de inflación ya estaban mostrando signos de dificultad antes de que la situación en Oriente Medio escalara. Los shocks energéticos van a impulsar los precios aún más.

Elizabeth Renter también hace un buen punto: estos son datos de enero, y en las últimas semanas mucho ha cambiado. El informe de empleo de febrero fue más débil, y ya estamos viendo que la inflación se mantiene por encima del objetivo antes de que todo lo demás suceda. Eso crea una posible fragilidad de cara a los números del primer trimestre de 2026.

Así que, básicamente, la gran falla del PIB combinada con una inflación obstinada crea un escenario complicado. El gasto del consumidor se está enfriando, el apoyo del gobierno está limitado y los riesgos energéticos están en aumento. Vale la pena estar atento a cómo se desarrolla esto en el próximo trimestre.
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