No te preocupes
Esta historia me enseña: los contratos son como una espada de doble filo, en un momento estás contando dinero en el paraíso, y al siguiente ya has caído en el abismo.
Nunca olvidaré esa tarde cuando tuve mi primer contacto con los contratos. Con ocho mil dólares en mano, por un impulso, usé apalancamiento de cien veces. En quince minutos, el mercado se movió ligeramente, y la mitad de la posición desapareció en un instante. En ese momento, sentado frente a la pantalla, el corazón casi salía por la boca, viendo cómo los números rojos parpadeaban sin parar, y me sentí completamen
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